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EL TESTIGO Y EL FORASTERO ________________________ Las escasas imágenes
que se conocen de Jorge Cuesta han sido publicadas intermitentemente
desde los años cincuenta. Aunque breve este esencial compendio
de fotografías, dibujos y pinturas aguarda todavía
la curiosidad de un intérprete. La historia cultural contemporánea
ha sido tan indiferente al mundo visual como lo fue la mayor parte
de la historiografía del siglo XX. Es común ver a
los historiadores recurrir a imágenes como fuente de información
o de inspiración; pero lo suelen hacer sólo para ilustrar
o corroborar sus afirmaciones, no para explorar los enigmas que
plantea la imagen en sí. En la biografía más
fina y exhaustiva que se ha escrito sobre Cuesta, Itinerario de
una disidencia, Louis Panabiére dedicó un solo renglón
a mencionar los retratos que datan de los años treinta. La
mención sirve como pie de página para confirmar y
visualizar las impresiones que dejaron Elías Nandino, Salvador
Novo y Xavier Villaurrutia sobre esa gélida elegancia
a la que consumía el fuego de la inteligencia. Es una
inferencia esencial aunque tambien inicial. No es culpa de Panabiére.
Es una práctica que proviene del anclaje de la escritura
de la historia en los órdenes textuales. Las imágenes
de Cuesta nos siguen mirando como preguntas abiertas al tiempo. IS SAÚL KAMINER La Venus y el Cóndor,1995 Oléo/tela, 65 x 50 cm. GUSTAVO MONRROY Melankhole Óleo y collage sobre tela, 50 x 50 cm. |
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